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domingo, 15 de diciembre de 2024

Los colores y aromas del silencio de la musicag

"El tren de la ilusión" hará un viaje de recuerdos, con "los
colores y aromas del silencio de la música", y rememorará
sus escenarios con sus encuentros y despedidas en su viaje

"Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música”, dijo Aldous Huxley.

Sin embargo, contiuaba yo mismo, El silencio, cuando forma parte del universo de la música, en el decrescendo de un pasaje, a veces de un desvanecimiento, puede describir mucho más de lo que lo expresa una partitura completa.

A quienes siguieron mi álbum literario musical, el que llevaba ese mismo título de portada, y al que dediqué casi 20 años de inspiración y de trabajo. Un álbum que terminé en diciembre de 2022, ya hace dos años.

Dedicado a ellos, pues conocieron mi pasión por la "música intimista", la más honda y recóndita, y quizá en algún momento la compartieron en las publicaciones que hice en mi viejo blog o en mi columna musical de Facebook y Youtube. 

Un día, yo mismo descubrí que había silencios en colores
y aromas en "la música más hermosa del mundo". Quizá
la musa de mi inspiración interpretaba ese silencio y me
hacía llegar su escenario y el guión de su libreto.

"La música más hermosa del mundo"  fue una obra muy meditada, que cerré con el capítulo 18 y que titulé "Si no puedes hacer realidad tu sueño, ponle música y dibújalo con los colores de la locura sobre el lienzo de los escenarios de tu imaginación". En esa obra, aproveché para despedirme de mis personajes, quizá también de mis queridos "fantasmas", tal vez aquellos que reflejaban el destello de quienes parecían haber sido personajes reales y que se entrelazaban en mis relatos, incluso se confundían, con los de la ficción..

Pero "la música más hermosa del mundo" no fue solo una colección de una música instrumental, sinfónica o de cámara. Ni fue siempre una música de cine, basada en la banda sonora que yo iba seleccionando según requería la inspiración de mis guiones y libretos. Pues también elegí otras obras musicales que, sin pertenecer al cine, me provocaban o me hacían llegar el mensaje de esa inspiración que recreaba en mis relatos.

Hay un decrescendo en la música
con el que, tras su silencio, encubre
un mensaje capaz de hacer recrear
la ilusión de un escenario para
quien la escucha, no solo el autor,
sino quien escucha el
pasaje musical  

Lo cierto es que toda esa "hermosa música" también se concibió con "silencios" sugerentes y pletóricos de mensajes. Unas veces era como un silencio que separaba las escenas y pasajes musicales de mi obra, para diferenciar la perspectiva temática; pero otras, en ocasiones, había un silencio imperceptible para quien escuchaba la música sin conocer el argumento que ésta describía, aunque para otros tuviera un contenido más expresivo. Y es que "el silencio" que se intuía, como intercalando algunos desvanecimientos o decrecendos musicales de este álbum, quizá se percibía como una melodía muda que encubría un mensaje oculto que no se podía escribir, o quizá un "silencio" que reclamaba de mi propio olvido el recuerdo de mis viejos escenarios.

Y fue la fuerza evocadora de ese "silencio", lo que  asaltó y perturbó mi quietud y calma, y me invitó a describir qué guión había tras él, detrás de su mudo mensaje. Fue "el silencio de la música" que yo reuní y atesoré en esos 20 años. La nostalgia y el prodigio del universo de mis sueños se hicieron cómplices para que decidiera recrear un nuevo espacio musical pletórico de esos "silencios" que así yo los llamé, pero envueltos con la magia de los "colores y aromas de la música".

Hace un año comencé la búsqueda de toda esa música con el fin de elegir los temas que completaría este playlist. Y así, cuando los tuve, los reuní y ordené en un álbum que titulé precisamente "Los colores y aromas del silencio de la música". Quizá, ahora tendría que darle más significado a esos silencios, incluso a los aromas, y encontrar y describir su mensaje. Pero sería difícil y no parece que yo desee descubrirlo, más allá de lo que ya he escrito, o pienso escribir. Es posible que prefiera darles "color y aroma" a algunos temas musicales, a los que dibujan y perfuman la ficción. Y quizá queden ocultos, tras su propio silencio, la mayoría del resto de esos temas. O puede que no; puede que en mi última revisión, una vez reordenada toda esa música, me venga a descubrir lo que no debería revelar. En todo caso serán mis 'licencias de autor" las que me lo permitan, y por eso quizá lo haga.

La música está repleta de matices sonoros y sugerentes silencios

Precisamente,  para ilustrar el mágico universo de este "silencio de la música", he iniciado y finalizado este álbum con dos partituras de una misma banda sonora, aparte del tema de introducción y de los "encores" y "bises" del epílogo del "viaje musical". La composición en esos dos temas está repleta de matices y de sugerentes silencios. La banda sonora está compuesta por la británica Rachel Portman, una de las más prestigiosas autoras de la música del cine actual. De hecho, Portman ganó el Óscar a la mejor banda sonora en 1996.

Es evidente, antes de seguir refiriéndome a la realidad perceptiva de “el silencio de la música”, que no todo melómano cree, entiende o percibe ese estado expresivo e "impresivo" de la música. Es más, algunos puristas de la llamada “música culta”, que se precian incluso de “académicos”, necios de esa cultura melómana, no ven en los silencios de la música más allá de la ausencia de sonidos para separar las partes de una composición, cuando a veces, en el transcurso de una obra, el autor crea un decrescendo significativo en su composición para abrir la puerta de la inspiración de quien la escucha. De todas formas, quede claro que esto no deja de ser una opinión personal, o mi propio parecer en relación con el mágico universo de la música.

En cuanto al contenido musical de esta obra, el álbum incluye más de 100 temas que representan ese mismo número de marcos escénico, en los que, si nos dejamos llevar por su mensaje musical, podríamos percibir los pasajes de un viaje fantástico y en el que contemplaríamos destellos nostálgicos de “colores y aromas” de recuerdos del pasado.

Quizá, por eso me dejé atrapar por la fantasía de ese tren de la ilusión, el que nos lleva viajando vestidos de soñadores, parando en distintas estaciones, para así celebrar encuentros y asistir a despedidas con el destino. Pues así el autor, yo mismo, como decía, es quien celebra cada pasaje del viaje con un tema musical para cada una de esas secuencia y con las que se describe el escenario e incluso el sentimiento de las escenas que se evocan. Y ciertamente, es la escenografía de los momentos y etapas del pasado del autor, por una parte y en sus diferentes espacios temporales, los que se suceden representados por su mensaje musical; así como  también, por otra parte, las escenas de los personajes de ficción que forman parte de la temática semi-encubierta del relato y guión musical, incluida también la complicidad personificada por mi mismo como autor, y con el nombre ficticio de "Luc".

La fantasía que vemos en nuestra escenografía imaginativa, a veces, está
inspirada en los colores y aromas del silencio de la música.
Por tanto y según lo veo o lo percibo, "La música está llena de silencios. "Silencios pintados con los colores de la nostalgia y envueltos con los aromas de la ilusión. Hay silencios que describen escenas que vemos en nuestro universo de los sueños. Y hay silencios que ponen la música para recrear momentos del pasado en nuestra imaginación".

Así pues, aunque sea redundando en mis consideraciones íntimas y personales, resumo: Hay silencios que nos transmiten el mensaje desde los recuerdos perdidos. Y no tiene porqué ser la ausencia de las notas y acordes de la melodía, lo que nos pueda transmitir el silencio de la música, sino una parte de esa música que parece desvanecerse según la escuchamos, como si pareciera encubrirse, como para hacernos llegar un mensaje más cercano hasta nosotros, más que aquel que quiso expresar el autor de la composición.

El "tren de la ilusión", con el mágico vapor de su locomotora,
nos traslada en su viaje a encuentros y despedidas del pasado,
hasta llevarnos al mejor y feliz destino.

Finalmente, y volviendo a esa analogía del "tren de la ilusión" y "el viaje de la vida", como metáfora, yo creo que "la vida esta llena, además de felices encuentros, de despedidas de momentos e ilusiones, de gozos y pasiones, y que el adiós nos acompaña en el recuerdo y en la nostalgia de las escenas que guardamos en el universo de nuestra ensoñación".

Y añadir que éste es ese álbum, envuelto con "El aroma del silencio y el color de la nostalgia", viajando en un mágico tren musical con 80 pasajes escénicos, más otros 30 que concluyen el viaje, y en los que la música, además de la textura sugerente de sus silencios, consigue celebrar todo un tour fantástico. Es el álbum titulado "Los colores y aromas del silencio de la música". Una galería  emotiva de pinturas de luz y sonido, con un punto de énfasis en el contexto del conjunto literario musical que le convierte a veces en un escenario de fantasía. Porque, de alguna forma, parte de su relato está en clave de cuento, pues tanto los personajes, como los lugares en que se mueven, forman parte de una ficción, y como también, otra parte de esa narración tiene mucho de leyenda, pues basada en personajes reales, lugares precisos y hechos acaecidos, por motivos nostálgicos y afectivos, todo el escenario queda magnificado por la admiración y fantasia de la intención narrativa en el relato. 

La música se viste de fragancias y colores en cada escena musical

De los 82 temas, además de esos otros 33 "bonus" o "bises" del epílogo, los que también he incorporado al final en este playlist recopilatorio, dividido éste en cuatro partes, según el espacio temporal en el que me inspiraron los temas musicales, primavera, verano, otoño e invierno, describiré el color y aroma de su silencio musical, además de su matiz emotivo, aunque no lo haga en todos los temas que incluye el álbum. En principio, había decidido en una primera edición, hacer sólo referencia a los títulos. Sin embargo, y al haber retrasado tal publicación, la evocación de recuerdos que me inspiraba parte de la música, me ha llevado a describir, junto a las referencias temáticas, algunos significados autobiográficos, como autor de la obra, y ello sin ocultar ni siquiera muchos de los nombres de los personajes reales que yo mismo conocí. Eso sí, sin olvidar que los personajes protagonistas del álbum literario-musical, son los que aparecen en su temática dentro de la ficción; Anette, Sophie y Luc. Personajes que se entrelazan en ocasiones con la realidad, con los que a veces "hablo", y cuya revelación se hace en base al inexcusable principio de "licencias de autor". Por ello, no hay que olvidar la perspectiva contextual de un relato que se mueve entre lo real, la leyenda y el cuento.

"Esto sucedió... alguna vez"... en la ficción, o quizá en los
 secretos de la realidad de una mágica dimensiòn.

Y ya, para iniciar la tournée musical, a continuación, por orden de la ruta del "viaje", se citarán los temas musicales, la referencia de su autoría e interpretación, así como la descripción, más o menos detallada de su mensaje o de su inspiración. Eso sí, con la introducción de un preámbulo musical que hace referencia precisamente a un libro de cuentos; a la leyenda o al cuento de una princesa: "La princesa prometida".

INTRODUCCIÓN. "Once upon a time / Storybook  Love", de Mark Knopfler y su BSO de "The Princess Bride". Se dice que "el cuento es una narración maravillosa y novelesca,  sin localizar el lugar de la acción ni individualizar los personajes". El libreto de este "álbum" tiene parte de esos elementos, en cuanto se refiere al relato de unos personajes de ficción. Sin embargos, estos personajes "parecen" extraídos de una realidad cercana al autor  y se mueven en unos espacios  a veces determinados y conocidos por él. Aquel "Érase una vez..." describe y sitúa un personaje inventado en un tiempo y lugar. Pero en ocasiones, el personaje es real y ya no está en el marco de la ficción, sino que se muestra en un contexto de leyenda. Así pues,  en una parte del relato estaríamos describiendo a una dama que se convierte en heroína, en este caso, en una "princesa". Aunque, no lo olvidemos, a veces no es solo una dama, sino dos  Y la música describe precisamente la historia de una "princesa prometida", pero prometidas  a sus sueños.  Quizá, por ello elegí este título musical: "Esto sucedió... alguna vez".

"El tren de la ilusión" celebra su viaje nostálco y mágic
 de despedidas y encuentros
"EL VIAJE EN EL TREN DE LA ILUSIÓN". ("Volumen 19" de "La música más hermosa del mundo")

"One Day Main Title", de Rachel Portman, de la BSO de la película "One Day" ("Siempre el mismo día"). Es la música que anuncia la partida de "el tren de la ilusión". El tren comienza su viaje, en un recorrido de lugares y momentos próximos al autor, y que podrían ser los de quienquiera que escuche esta recopilación musical. No hay un único momento, ni un espacio temporal determinado en ese viaje, aunque éste podría ser "siempre, el mismo día", como   así se titula este tema. Y así comienza un viaje de recuerdos de escenarios del pasado, por una parte,  y de ilusiones enmarcadas en una prodigiosa ficcion.

Una nostálgica escenografía del pasado, en la que la fantasía
de la imaginación de Pepe Luis y Ángel Mari recrean la magia
de las aventuras de "sakkareños" y "santiaras"

"George Valentin - The Artist", de Ludovic Bource e interpretado por la "Cantovano and his Orchestra", es el tema de títulos del film "The Artist", un guiño del cine mudo en su declive nostálgico ante el avance sonoro que lo transformaría, y cuya música me sugiere, aquí en el inicio de este "tour", la galería escénica de vivencias tan lejanas como las escenografías infantiles que compartí con mi hermano Pepe Luis. Nuestras aventuras en aquel país de los "sakkareños" y "santiaras", y animado por personajes como Eusebio, "Antonio el de la Caseta" y el "Americano", Albert y Penny. Una música que recuerda también aquellas andanzas de "cine mudo" por el "Paseo alto", la  "bandeja" y la gaseosa "La Polar" en "La sartén". Sin olvidar el kiosco de "La Gabina" y el comercio de "Telesforo", o las andanzas con el biscuter que hizo, con un cajón y cuatro ruedas "Juan Chino Mandarín" en la carpintería del abuelo Benjamín y la de "Enciende la vela, que me cago" en casa de la abuela Felisa.

"La dance de matelots", también de la "Cantovano and his Orchestra", una estampa musical que recrea aquella remota escena en la que Pepe Luis y Ángel Mari, es decir, yo mismo, escuchábamos a "paire" su "¿Vais bien?", cuando íbamos montados en el "17" o el "23", éste, el Leyland que conducía Claudio, de los autobuses de Mirat, el que nos traian a Coria. Y añadir también un sinfin de semblanzas familiares de la infancia, en las que aparece, ya y más tarde, nuestra hermana Mari Loli. Sin olvidar, en el marco de los viejos y entrañables escenarios de casa de"El rollo",  a la abuela Maurilia y a la tía Carichi. (La foto insertada describe uno de los viejos entornos familiares del autor). Semblanzas que, sin duda, tendrán en su recuerdo cualquiera de los lectores que visiten esta publicación o lean la obra. Todos tenemos nuestros recuerdos del pasado de niños y la intimidad de su nostalgia. (La imagen es otra de las escenas de mi nostálgico pasado, con Juani, mis padres y hermanos)

La La vieja locomotora se puso en marcha.... Aún debía recorrer un 
largo viaje. Quedaban encuentros y despedidas

"Waltz Ballad", del álbum "Massugumusic". Y ahora ya si. Pues "el tren" se pone en marcha. Una antigua locomotora de vapor hace sonar una balada en clave de vals, como el silbato de salida. El tren va cargado de esperanzas e ilusiones. Y va repleto de escenas en su "visor de antigüedades". Mi época en el Colegio "San Antonio, mis compañeros y amigos Pedro Cordero, Paco Moreno Bejarano, Luis García Burgos, Jesús Asunción, que aquí debe debe seguir, en mi grupo de "red social FB". Y sin olvidar a Pili Silva, mi primer "amor platónico". ¿Qué fue de ella?.

Paris in Spring”, De "Traban33" y su álbum "Alles Gut". La música es un guiño a un "París en primavera", que será escenario en las próximas paradas del "tren de la ilusión" y en el que se describirán "los colores y aromas" de encuentros y despedidas que van a protagonizar en numerosas ocasiones los personajes de ficción de este relato musical, Sophie, Luc y Anette, ésta, a quien conoceremos más adelante como "la dama de La Seine". Los tres coincidirán, de una forma o de otra, y en la magia parisina que envolverá el  mensaje de su música, desde su perfil de "una ilusión", "un sueño" y "una fantasía", respectivamente, en cada uno de ellos.

En mi viaje, recuerdos de viejas estancias y momento, desde
ese más lejano, en Cáceres, a Barcelona y Hervás.
Spring in Barcelona”, de Ian Post, del álbum “Made in Europa”. Pero no serán solo los personajes de ficción quienes darán vida a este álbum de "colores y aromas en el silencio de la música". Ahora son algunos de los personajes reales que formaron parte de este fantástico viaje, pues éste será otro de los primeros. "El tren de la ilusión" se detiene en este tema para encontrarse, aunque también para despedirse, con Ana López Vázquez, precisamente en una "primavera en Barcelona" y en un escenario intemporal en la sucesión del transcurso de este prodigioso "viaje". Un personaje que se perdió en el paso del tiempo. 

Passacaglia, de Roman Nafel. Los recuerdos se mantienen desde la evocación de escenarios que recorre el tren de la ilusión en una lejana época en la ciudad condal. Toda una vorágine de aconteceres felices, unos, y de traumáticos en la salud visual del autor, otros; y los cuales estuvieron acompañados en ese lugar por entrañables personajes reales, como fueron, además de mi eterna "Lady Jane", el tío Nicolás y la tía Rosario. Sin olvidar a Rosa y Manolo, desde unos viejos escenarios, alla en un verano en Italia.

Fantasías pictóricas de Venecia, Florencia, Viena y Praga.

Asia”, de Soñane Pamartr y su álbum "Letter". Una parada para rememorar escenas exóticas al cobijo del silencio de esta música. Las notas melódicas del piano sugieren lejanos recuerdos. Las paradisíacas islas Mallorca y Canarias, y aquel viaje del 82 por Munich, Insbruck, Salzburgo, Florencia, Viena, Budapest, Praga, Venecia, Roma, entre otros muchos lugares  

"Bella Toscana", de Wayne Jones y Amy Hayasjhi y su álbum "Afternoon in Tuscany". Un tema que describe los escenarios que viví entonces, en aquellos lejanos años, en Florencia y la Toscana con Juani, Rosa y Manolo. Una música que me lleva a la fantasía de que ese magico tren me lleve algún día, de nuevo a "La bella Toscana".

Sophie, en su danza de "Las soñadoras" se
desvanece de la realidad, sumida en su universo.

Waltz for Dreamer, de Soren Bebe, del álbum “Música para ballet". "El tren de la ilusión" atraviesa ya el país de la fantasía y se detiene en un lugar envuelto en colores y aromas de ensueños. Cuando el tren para en la estación hay una bella dama con la apariencia de un hada bailando un vals. Es Sophie, absorta en una danza de ballet. Es "El vals de las soñadoras", el que ella parece improvisar sin advertir que nadie pueda verla, porque se ha cobijado en su universo secreto, absorta y ensimismada, quiza se ha perdido en su dimensión de los sueños.

"Los 5 del tren", a punto de partir en nuestro viaje

Vals del Recuerdo, de Marcelo Podmoguinya. Describe los silencios de lejanos recuerdos, sus colores y aromas de tiempos en un lugar llamado Hervás. El milagro del flashback me trae la escena de una vieja locomotora de vapor que me lleva lejos, en su plataforma delantera, a mi y a otros personajes reales de aquel momento y en aquel ya olvidado paraje. "Los 5 del tren", así nos llamábamos y éramos Martín, yo, Garrido, Santolino y Enrique. Y se produjo esta escena:
     -¿A dónde vamos, jefe? - me preguntó Garrido, antes de inciar el viaje. - A "La isla de los sueños", ese es nuestro destino, - le respondí, levantando un brazo en señal de partida. Y la locomotora dio un silbido y comenzó a moverse. 
     Incluso me viene el recuerdo de una escena de aquel remoto amigo, Adolfo, a quien imagino cantando "aquella canción" mientras yo le acompañaba a la guitarra. Fue otro de esos personajes de mi vida real que lamenté no haber podido saber nunca más de él. 

"La dama del Sena", Anette, se apresura a llegar a su encuentro.

'Valse de la Rose”, de “Les petits Parisians”. De vuelta a la ficción, el viaje vuelve a detenerse en la magia parisina. Una dama muy encopetada y bien vestida se apresura por una avenida de "la ciudad de la luz", pues al parecer debe llegar a tiempo a un "encuentro en el Sena". Ella es  "La dame de La Seine", Anette y lleva su equipaje cargado de ilusiones y quizá de la leyenda de un fascinante destino, de su cuento.. Aquella dama escapaba de un pasado desafortunado y convulso, y ahora solo mira la esperanza que tiene delante.

"Les Rues de París", de Stefano Corradi, de su álbum del mismo título y en colaboración con Gianpietro Marazz y Luca Garlaschell. La música "acordeonada" en una clave muy parisien, describe esa correría de Anette por las calles de Paría, ansiosa por llegar a su encuentro en El Sena.

"Les rues de Paris", de Nicolas Godin y su álbum "Au Service de la France". Y ese presuroso recorrido por las calles parisinas, en su loca agitación, Anette parece que ha encontrado a quien buscaba. O quizá ha sido un espejismo..

A la izquierda, fantasía pictórica de Sophie, en un momento
de inspiración, con su café y su lectura, y con su amigo Luc.
A la derecha, en sus visitas al café "Les Deux Magots".

domingo, 11 de diciembre de 2022

“Si no puedes hacer realidad tu sueño, ponle música y dibújalo con con los colores de la locura sobre el lienzo de los escenarios de tu imaginación”

Es la música que aparece aletargada, dormida,
junto a sus recuerdo, esperando a que alguien
la despierte de su letargo.

"La música debe vivir en nuestra imaginación y su universo  llenarse de momentos musicales, sobre todo cuando necesitamos recrear escenarios en ese mágico teatro imaginativo", decía una vez, entre las líneas improvisadas de "mi álbum literario-musical". Luego, terminaba añadiendo "Sólo así nos sentiremos embriagados de gozo y satisfacción, complacidos emocionalmente, plenos y encantados".

Han transcurrido 3 años  desde que publiqué mi último artículo en este blog. Y lo cierto es que no han sido tres años de silencio, sin que dejara de hacer alusiones en otros de mis "escritorios" a algunos de los contenidos de mis relatos, encubiertos o sugeridos en imágenes insertadas, junto a los vídeos musicales que publicaba, siempre con la sugerencia de mis mensajes, pero sobre todo con la referencia a mis personajes de ficción, a veces más que evidentes y con el "guiño" entrelineado que hacía dudar si eran o no reales.

"La música más hermosa del mundo" tuvo siempre una musa
que la inspiró y que le transmitió la escenografía y su mensaje
para recrear el teatro de la ilusiòn.

Hay que aclarar -y esto ya lo sugerí alguna vez- que los personajes de los libretos de este "álbum literario-musical", el perfil de su ficción, están extraídos de un universo de ilusiones que se alejaron de la realidad, porque la realidad mató la fantasía. Por eso la música salvó la magia de los personajes y “la música más hermosa del mundo” inspiró los escenarios que se descubrieron en los relatos de la obra. En el transcurso de las publicaciones que hice, cada pieza musical creó un guión y describió el color y la forma de una escena, de forma que todo el conjunto configuró una historia, contemplada unas veces como un cuento extraño y singular, pero maravilloso; como todos los cuentos; otras, una historia triste y perdida en el tiempo, pero nostálgicamente bella.

Es "la princesa del cuento", la que creó "el viejo mago"
con sus trucos de magia, para convertirla en la musa de
la ilusión.

Creo que, en esta ocasión en que ya había cerrado el álbum de mi crónica, me he dejado llevar por la nostalgia, más que por dedicarle un tributo a los escenarios de mi ficción del pasado. Confieso que me seducía evocar parte de aquella escenografía. Y esa tentación me ha llevado ahora a despertar aquella historia dormida. Por eso, he querido evocar los viejos recuerdos de "mis personajes", tal vez recuperar su mágica presencia en nuevas estampas musicales, aunque describiendo parte de su esencia, mediante la luz y el color con que solía envolverlos. La luz y el color, con que nos inspiraron, a mí y a mis personajes, un maravilloso cuento. El cuento de una “princesa” que debió ser creada por un mago que no quiso revelar su identidad en el transcurso de sus relatos, aunque a veces quedara al descubierto. Porque, no olvidemos que sólo los magos, con sus “trucos de magia”, pueden hacer aparecer las “princesas de los cuentos”. Ni olvidemos que “solo la imaginación de quienes escriben pueden crear los cuentos”. Y que, como decía Hans Christian Andersen, “La vida es el más maravilloso cuentos de hadas”, son nuestras ilusiones, que convertidas en “hadas”, las que pueden recrear ese cuento con su magia.

Imagen romántica de una escena de "Patines de plata"

Para hacer una introducción musical a la evocación de esta aventura literaria y musical, casi como una leyenda personal, hoy y aquí, nada mejor y para ilustrar este “cuento de  la vida", que dejar envolvernos por el Love Theme (Clic) de la película rusa “Silver Skates" ("Patines de plata)” música compuesta por Gui Farley para su banda sonora. Una partitura bellísima que ambienta unas escenas llenas de luz y color en una película de aventuras, aunque también con romance, y que se convierte en un prodigioso cuento, tal y como podría transformarse, al menos parte, precisamente en la aventura de la vida. (Clic en el título del tema que reproduce el vídeo y en todos los de los enlaces restantes)

La música está adormecida, y la historia también,
pero hay una luz, aunque tenue, que la mantiene
latiendo en espera de que la despierte la ilusión.

Descrita así la analogía entre la vida, su simpleza más anodina o sus aconteceres más apasionantes, y la magia que alguna vez aparece en sus escenarios, inmersos en esa fantasía que nos transmite la música anterior, abrimos el resto de los temas del "Volumen 18", con un título que estará también, al piano como bis, entre los últimos de este álbum literario-musical. El tema es "Love Stream", que pertenece al disco "Luxe" y cuyo autor es Brice Davoli. La música se inicia con unos compases que interpreta el piano y que parecen describir el estado adormecido de una historia relatada aquí en los últimos años. El piano representa casi siempre al personaje con el que yo mismo me identifico. Soy yo, por tanto y como autor de la obra, quien describo con estas notas el sentimiento de este sueño. Lo cierto es que hay un momento en que la melodía recobra más vida. La intensidad de la cuerda pone énfasis en la música del piano y hay un mensaje muy claro. Ese estado aletargado se interrumpe y "la historia", de nuevo, parece cobrar vida. Al menos, el teatro de la imaginación se abre y las cortinas se corren para poder contemplar la escena.

El piano, con su melodía, es "el personaje invisible" que
anunciará la aparición de la escena. Luego, entrará el 
acordeón para dar vida a la película de la ilusión

"Une valse invisible", de Oskar Schusger y de su disco "Les valses invisibles", nos trae viejos aires de valses, aún "invisibles" en los recuerdos de imágenes muy lejanas. Por ello, es el piano el que sigue describiendo la percepción de que los personajes parecen despertar. Y es el personaje que representa el piano el que anuncia que los demás personajes entran en escena.

"Cinema Paradiso - Love Theme", de Ennio Morricone, en una versión adaptada e interpretada por Jeff Steinberg. Con esta música, la que puso banda sonora a una obra magistral del cine, y en la que nos sugirió, quizá nos convenció, que "la vida es una película llena de sueños", percibimos un mensaje pletórico de luz de ilusiones, pero también de colores de desilusión. La música es un canto idílico al paso del tiempo y a los recuerdos, como nos describió la película, como nos dejó entrever,

"El viejo mago" seduce el alma ensoñadora
de "la dama del Sena" con su música. 
tanto en ella como en mi ficción, el transcurso de un romance entre el alma ensoñadora y apasionada del protagonista de la historia relatada y su imaginación romántica. Hay una sugerencia idílica entre el mensaje musical que nos llega desde cada fragmento de la versión de este tema. Al inicio de la melodía que interpreta el piano, que representa el protagonista anónimo, le responde de inmediato las notas tímidas de un acordeón, quizá la música que representaba aquella lejana "dama del Sena" de mis relatos, la que una vez fue "la niña del vestido blanco" y que luego se convirtió en "princesa" de su cuento. Quizá, como una analogía entre Salvatore y Elena, los personajes románticos de "Cinema Paradiso", con los de mi ficción. En el tema, después, aparecen los compases teñidos de tristeza del violín. Tal vez es aquel otro personaje desilusionado y resignado de la historia, el que conocimos como Sophie. Definía así la partitura musical, aquí mismo, hace justo 8 ahora años: "... es el color, casi irreal, el de los sueños, el que envuelve el beso y el abrazo que se oculta en la ternura de este love theme".

"Dos mujeres" (201 representa una analogía entre
la trama del film y la crónica de esta ficción, aunque
en contextos diferentes.

"Theme de Gino - Deux hommes dans le ville", de Phillipe Sardé. El escenario.con las imágenes del pasado ha cobrado vida y la música de este tema nos evoca a recuerdos perdidos y muy lejanos. La música de este tema y de "Recours en grâce" pertenecen a la película francesa "Dos hombres en la ciudad" (1973). Curiosamente, el título alude a los dos hombres que protagonizan el film, aunque en esté álbum esa música va a decorar un contexto de personajes muy diferente y el comienzo de su retorno a la ilusión de las escenas más emotivas de otros tiempos. La música describe a las dos damas que fueron esos personajes protagonistas en los relatos de este álbum.

"Le jardin -Sage femme", del compositor francés Grégoire Hetzel, es un tema que pertenece a la banda sonora de la película "Dos mujeres" (2017). Una música envuelta de sentimiento y pletórica de sensibilidad. Y es curioso, porque también aquí el título alude a dos mujeres, aunque, como antes, en un contexto argumental distinto al de las damas de los libretos del álbum. La música, descrita por el violín y el cello, quizá en un diálogo idílico de sus personajes, se encuentran por primera vez y antes de que surgiera su inintencionada rivalidad con el personaje que centra la trama de la historia.

El piano despierta con su triste melodía a
una mujer dormida en su sueño
"Les choses de la vie- Theme", de Philipe Sarde, de la banda sonora de la película también francesa "Las cosas de la vida" (1969). La película es un drama romántico y se refiere a un hombre atormentado por una crisis emocional que sufre por su relación mantenida con dos mujeres. Es una encrucijada que de alguna forma podrían sentir también las dos mujeres de la historia, aunque tal vez de una forma distinta. Es el piano el que describe con su nostálgica melodía esas "cosas de la vida". Y es la cuerda, la que responde a ese lamento lo que inevitablemente tendría que suceder. El "Love Theme" de la banda sonora nos muestra en este vídeo las imágenes más románticas del film y en ellas vemos a Romy Scheneid, espléndida y encantadora en algunas de las escenas.

El Sena de noche, una mesa en la cubierta
del Bateau Mouche y que espera a dos
eternos amantes. La evocación de una
imagen siempre latente en los invisibles
escenarios de mis relatos.

"Bateau Mouche", de la BSO de la película "Charada" (1963), compuesta por Henry Mancini, aunque adaptada aquí en la versión de "Café Accordion Orchestra", es todo un clásico de la antología musical francesa, en ese mágico escenario parisino que nos ofrece el acordeón. Y no es casualidad el mensaje que transmite la ilusión de unas imágenes muy sugerentes extraídas de la historia de este álbum, comparadas con la mítica y romántica secuencia nocturna en el enclave de El Sena, en la que aparecía la pareja protagonista de la película en la cubierta de un "Bateau Mouche". Ellos eran Audrey Hepburn y Cary Grant. Y es que también fue la misma música la que reunió en el mismo lugar a "la dama del Sena", el personaje también identificado en este relato como “la princesa”, con el personaje “anónimo”. El tono del acordeón en esta versión es más festivo y gozoso que el tono melancólico del tema original de Mancini. Además, hay un guiño en la música que podemos escuchar con el diálogo que hacen la guitarra, la mandolina y el acordeón, entre ellos. Indudablemente, hay un motivo de divertimento en la fantasía de esa escena que bien podríamos imaginar.

´"Dama de época en Los Campos Elíseos", de Jean Béraud
(de la colección Tysset), representativa de la imagen de
"La dame de La Seine"

Vent de Paris es un valse musette de autor e intérprete anónimo que describe musicalmente el acordeón del tipo "fisarmónica”, con sus notas y acordes en un tono muy parisino, los “aires” de la magia de Paris. De ahí el título del tema. Y es la descripción que mejor le viene al carácter alegre y divertido con el que en principio conoceríamos a la “dama del Sena”, afanosa de envolverse de los sones y el ambiente más pintoresco de “la ciudad de la luz”. Podemos ver la representación de su imagen en el detalle de la pintura de Jean Beraud al margen, una dama recorriendo presurosa “Los Campos Eliseos” en París.

Valse des lucioles es otra “musette”, esta vez interpretada por la acordeonista francesa Danielle Pauly, tema que nos recrea la estampa más parisina y enmarcada en sus “colores” más populares. Nuestra dama de La Seine aparece en los recuerdos escénicos de aquel lejano “visor de antigüedades” bailando el vals en alguno de los lugares que ella acostumbraba a frecuentar. Precisamente, así la describíamos en uno de los libretos de esta obra musical, ya hace años.

Tal vez, Sophie se fue a buscar consuelo en la
 música de romances lejanos.

Flight to Rome”, del compositor francés Baptiste Thiry, incluido en su álbum “Annie Girardot á coeurt ouvert”, y de quien ya extrajimos otros de sus temas en capítulos anteriores, es una música que dibuja algunos trazos de una estampa muy “vintage” en que se enmarcaba Sophie, la otra de las damas, personaje de esta crónica literaria y musical. En aquella época, ella vivía en Roma, aunque su corazón seguía atrapado en la ciudad luminosa del amor, quizá cautivada entonces por algún romance y alejada de desencantos parisinos.

En cuanto al tema Roma di notte, del mismo autor, es una partitura que describe un momento en una de sus noches en “la ciudad eterna”, posiblemente, presa ya de la nostalgia de sus recuerdos mas románticos. Y no es casualidad que escuchemos al principio el guiño musical de unas notas melódicas de acorde, notas que nos confirman ese hechizo de la dama  por sus nostálgicos recuerdos.

 Hay un mensaje en esa armonía colorista.
Son tonalidades parisinas, con los colores
de la magia de un cuento.

Couleurs de Paris”, de Georges Delerue, incluido en la BSO de la película italiana “Il conformista (1970), es un tema que en el contexto y significado de nuestra particular historia describe la fantasía colorista de “la ciudad de la luz y del amor”, aunque con el guiño evocador a vivencias y referencias musicales de los personajes del relato que sólo ellos conocían. Recordemos cómo los colores de la música nos llevan a los colores de un escenario 'intimo en la imaginación. Y es que, no sólo la combinación de sonidos y su armonía, construidos por la inspiración del autor, llevando su transmisión estética a quien escucha para conseguir el efecto emotivo, sino la expresión de un mensaje contenido en la música, capaz de conmover el sentimiento y la ilusión, recreando el capricho de un argumento en nuestra imaginación, es lo que convierte a la música de una simple transmisión estética a la sublimidad de su comunicación. Sólo el universo de la música puede transportar ese contenido argumentar y ser interpretado por la magia del teatro de la imaginación. Por cierto, revisando este pensamiento, recuerdo aquel sub-texto que escribí una vez debajo de una imagen muy sugerente de París: "Siempre hubo el recuerdo de algunas escenas con tonalidades "parisinas", con "los colores" de la magia de un cuento, y que permanecen en la película de mi vida".

La violinista se deja llevar en su interpretación
por la melancolía, atrapada por sus recuerdos.

La amitié”,
de la banda sonora de la película “Frantz” (2016), compuesta por el autor francés Philippe Rombi, describe con su música, yo diría que con una sensibilidad sublime, el sentimiento generoso y transparente de la amistad. La armonía melódica que nos transmite la composición es capaz de comunicarnos ese mensaje emotivo al que nos referíamos con el tema anterior. "La dama del vestido azul" de la imagen parece querer ocular su rostro para mostrar su identidad solo con su música. Tal vez, también aquí podríamos hacer otra particular interpretación viendo las imágenes de la composición del vídeo también titulado "La amitié", y que representan el mensaje, bello aunque melancólico, también de una desilusión. Quizá, aquella que en un lejano momento del tiempo sufrieron los personajes que representan las dos damas del relato, y que nos hace entender lo triste de la fatalidad de su destino. Lo cierto es que, posiblemente ese contratiempo les sirviera para reforzar entre ellas su complicidad y sus leales lazos de la amistad.

Es la representación de la imagen"la dama", ahora aquí
vestida de rosa, espléndida, en una escena romántica de
un  baile de época.
Valse sur une berceuse anglaise”, de Fernando Velázquez, de la banda sonora de la producción norteamericana “La cumbre escarlata (2015). Sin que tenga relación alguna el argumento del film, un romance sobrenatural en clave de terror, la música de este vals describe uno de los instantes más gozosos que en otros tiempos del pasado vivió “la dama del vestido blanco”, el que fue personaje más turbador de la historia y el más controvertido  en cuanto a su incierta identidad. Sin duda, de los dos personajes femeninos, ella era la que a menudo más aparecía, descrita en clave musical de vals o de “musette”, y no la olvidemos, en ocasiones con su toque solemne y ostentosa. Imaginándola además, con frecuencia, espléndida y con su atrayente sonrisa. La versión de este "Valse" (clic en el enlace) reproduce la escena del baile, extraída de la película "La cumbre escarlata"..

"La dama parisina", en la ilusión del universo de sus
sus sueños, en plena danza para "salir de ella misma"

Rond par terreyValse Pirouettes”, de la pianista rusa Elena Serduke-Prazdrikova, de su álbum “Ballet class”. Dos temas, a través de cuya música y fantasía podemos contemplar una bellísima estampa del personaje de la dama “la princesa” parisina en una danza de ballet, de la que era una apasionada aficionada, mostrando su estilizada, esbelta y delicada figura, además de una exhibición de piruetas y contorsiones. Imaginamos así, aquella remota escena que nos ofreció en la ilusión de un mágico teatro parisino. Y así, la bailarina Martha Graham decía: "La danza es el lenguaje oculto del alma". En cuanto a la propia "dama parisina", ella llegó a decir: "A veces necesito bailar para salir de mis misma, y eso me lleva a soñar y alejarme de los temores que aguarde mi destino".

El marco elegante y refinado del baile de la dama del
vestido blanco

Christine WaltzyElegance”, del compositor, pianista y orquestador canadiense Richard Abel, son dos temas incluidos en su álbum “Elegancia” de 2005. Los dos describen el carácter desenfadado y festivo de "la dama del vestido blanco", que fue “la princesa" de su cuento, en una época en la que aún no había conocido la desilusión. El primer tema, más desenvuelto, quizá más animado y atrevido; el segundo más refinado y elegante, como bien define su título. Incluso, aún más distinguido y ceremonioso es su composición "Valses en robes de bal"Por cierto, decía la bailarina Judith Jamison "Si miras a una bailarina en silencio, su cuerpo será la música. Y si enciendes la música, ese cuerpo se convertirá en una extensión de lo que estás escuchando". La coreógrafa Kristy Nilsson añadía "La danza es la metáfora favorita del mundo". Y quizá, opino yo, "el baile, la danza, es la comunicación más perfecta entre el movimiento del cuerpo y la imaginación".

Representación de"La dama parisina", vestida
de rojo, quizá bailando en el pasado.
Dancing into the Past”, de Baptiste Thiry, de su álbum “Dans les bals populaires”, es un tema que como el título indica, “Bailando en el pasado”, nos describe una escenografía en la que se suceden momentos de tiempos muy lejanos. Los recuerdos se van desvaneciendo, uno tras otro, entre recuerdos de un baile popular en el que vemos en el pasado a “la dama” y la imagen más reciente de otra escena en la que aparece bailando más apresurada, casi frenética, con un aire un tanto travieso y revoltoso.

"Valse Parisienne". Es un tema anónimo que solía interpretar el mítico acordeonista René, citado con frecuencia en mis relatos, junto con otro compañero suyo, en los enclaves próximos al Sena. El vals, con su aire nostálgico y de lo más parisino, está interpretado al acordeón y violín. Al parecer en la versión callejera que hacía René, era su amigo quien le acompañaba al violín. Quizá es el vals más apropiado para darle ambiente y poner su mensaje al baile con el que solía celebrar "la dame parisienne" su danza improvisada, con aquel vestido de rojo con el que alguien la encontró alguna vez en las cercanías de "La Seine". Tal vez, fue cuando entonces comenzó a conocerse como "la dama del Sena".

Recreación del momento en que Sophie y su amigo entran
en la escena en la que aparece "la dama" en aquel baile.
Grande valse romantique”,
de Georges Delerue, perteneciente a la música que compuso para el film "Le Jeune Homme Vert". El tema, en cambio con los anteriores, es un vals instrumentalmente más sencillo. Sólo escuchamos un violín y un cello, a los que acompañan el piano. En la fantasía del teatro que una vez apareció dibujado aquí, en este álbum litera
rio-musical, podríamos imaginar la escena: el encuentro de los tres personajes en un baile que anima la pequeña orquesta y en donde “la dama del Sena” está muy bien acompañada. Sophia y su amigo, que acaban de llegar al lugar, quedan sorprendidos. Ella se da cuenta de la situación y del efecto y desilusión que se produce en su amigo.

Es una fantasía dr la orquestilla que describe el mensaje.
Cabiria's Waltz (Slow Version)
”, De Henryk Topel, de su álbum “Fellini´s Magic World” y homenaje a la música de Nino Rota, Es un tema que describe la evolución que va tomando el ánimo y carácter del personaje de "la dama" de la historia, según acontece su destino y que va describiendo el acordeón, al que acompaña muy tímidamente el piano. Una música que nos trasmite el sentimiento del personaje. Hay un momento en que la música cambia su registro y se hace más melancólico, incluso hasta puede percibir el sonido como de un lamento, casi de un sollozo.

Es la fantasía de un recuerdo del pasado, representada
por esa escena de ballet en la que vemos a "la dama"

To vals tou gamou” (Slow versión), de la compositora griega  Eleni Karaindrou, del film “Souds and Silence” El tema es otra evocación al pasado, una más a buscar la ensoñación de recuerdos, del instante de un encuentro, tal vez un momento que no sucedió. Y los sueños de la bailarina quedan plasmados en este vals para ballet en un diálogo musical entre un violín y una guitarra. La partitura es tan sugerente que parece recrearnos una escena en la que el personaje del violín parece mostrarse afligido, y en su lamento percibimos la apariencia de un sollozo, y es ella, "la dama parisina". En cuanto a la guitarra que le acompaña da la impresión como si la confortara y la consolara, es él, su amigo. Hay una versión de este "Vals de celebraciones", que interpreta la propia compositora al piano, al parecer ante una de sus alumnas, quien deberá inspirarse con la música para interpretar su danza en un ballet. En mi libreto, la escena es una fantasía en la que "la dama" de la historia trata acercarse a ese universo que ha encontrado lejos de su desilusión y en el que decide entregarse al ballet como bailarina..Karaindou continuará interpretando otras dos piezas, al tiempo que, en las dos primeras, la pianista no deja de mirar de vez en cuando a su alumna, o quizá su amiga, mientras la sonríe con cierta complicidad.

Dos personajes que imaginan la locura de su coreografía
mientras se dejan llevar por el baile de sus recuerdos.
Waltz for Christine" , de Stacey Hersh, música del telefilm "
Come dance with me” ("Ven a bailar conmigo"), Steven Thompson decía: "La danza es un arte. Dibuja tu sueño y síguelo". Es posible que, sin perseguir ese arte, "la dama parisina" buscara dibujar sus sueños en los pasos de la danza. Es posible que, soñando con la música que le hacía bailar, se encontrara en ese escenario fantástico de sus sueños. Pero quizá, también le llevara a los recuerdos del pasado y, con ello, a recrear la locura de la coreografía de su ilusión. Las imágenes de la composición al margen están extraídas de la escena del baile final del film "Come dance wiith me". La música del tema nos lleva a recrearnos en los escenarios de nuestro pasado. Una vez más, podemos advertir el diálogo musical que se produce entre el violín y el piano, y que representan a los dos personajes que aparecen en los marcos escénicos anteriores.

El piano y su melodía transmiten un mensaje
Valse Mulsanne”, del compositor francés Etienne Balestre. Es un vals tranquilo y nostálgico, interpretado sólo por un piano, que expresa con sensibilidad y una especial sugerencia emotiva y un sentimiento de tristeza contenida. Las notas del piano,un tanto tristes, como su melodía, nos conducen a momentos del pasado, quizá a un halo de ilusiones que permanecen en medio del tono melancólico de la música. Una vez escribí: "La música es el mejor pasaje y el mejor transporte para llegar, en el nivel más alto de inspiración, al universo de los sueños”. Sin embargo, también debe haber una inspiración en la disposición emocional y afectiva, un mínimo de sensibilidad y sentido estético, cuando la escuchamos para entender el mensaje que encierra su marco pictórico, e incluso conmoverse con la vehemencia y la pasión de su poesía y la metáfora de sus notas y acordes.

Evocación a lugares desaparecidos ya en el tiempo, imágenes
de retratos desvanecidas en el olvido como la que aparece en
medio de la foto y que se trata de la misma dama parisina.
Valse for Julian, de Gabriele Roberto, música del documental "Schnabel - A Private Portrait", sobre un pintor y director de cine neoyorquino. Un vals envuelto en un halo de misterio, pero también con un mensaje de tristeza melancólica. Precisamente, decía en una de mis reflexiones sobre la música: "La música no solo describe "literalmente" las notas de una partitura, ni tiene como finalidad la exclusiva recepción de la melodía, pues es también la intencionalidad de su mensaje lo que además pretende.". Y es que hay momento en el tiempo de la historia que, de forma encubierta relaté en mis libretos, los personajes han llegado al climax de su desencanto y desesperanza. Los acontecimientos se desencadenaron hacia un destino desafortunado. Y lo cierto es que ni ellos mismos hubieran deseado qué les sucedió y cual fue su destino.

Finalmente, no es que pensemos que los sueños no se cumplen,
sino que nuestra "dama" prefiere dormir su sueños con la
esperanza de convertirse en "la niña del vestido blanco"
"Lullaby Variation", de Fernando Velázquez, de la misma banda sonora citada anteriormente, del film "La cumbre escarlata". En esta ocasión de trata de una canción de cuna, cuyas notas melódicas al piano nos describen ese momento en que no sabemos muy bien, si es una música para llevar al personaje de "la dama" a convertirse de nuevo en "la niña del vestido blanco" o, por el contrario, es el tema que hace despertar de lo que debió de ser todo un sueño. El piano, también como personaje que representa al narrador de la historia, tal vez está describiendo que en ocasiones los sueños se desvanecen cuando están a punto de hacerse realidad. No podemos perseguirlos ya cuando la realidad se alejó de nuestras ilusiones, o cuando el destino ensombreció el deseo que perseguíamos. Solo podríamos intentar viajar a través de la locura del tiempo. Quizá por eso aquella  dama ensoñadora se durmió con la esperanza de volver a ser la "niña vestida de blanco".

Es una fantasía de la imagen representativa de"la dama  vestida
de azul", interpretando la magia de su música para convertirse
dc nuevo en "la niña del vestido blanco".
"Eternity and a day - By the sea", de Eleni Karaindtrou, perteneciente a la BSO de la película "La eternidad y un día" (1998). La película es una bellísima poesía filmada, en la que el protagonista, un viejo escritor, que debe enfrentarse con su compromiso con el destino, se encuentra además con su esposa ya antes fallecida, tal vez en un lugar en el tiempo. El piano vuelve a ser el personaje de la narración de la historia, y es aquí donde se desvela una parte de lo que debió suceder entre los confines de "un día" y "la eternidad". Y eds aquí, en esa música, en donde se produce una analogía entre parte del argumento del film y lo que aconteció en mi ficción. Quizá, es el tema siguiente, este "Love Stream", de  Brice Davoli, con su solo de piano, el que mejor describe "la película" de una historia que había comenzado hace casi 20 año, narrada en una crónica de música, imágenes y mensajes, muy sugerentes unas veces, quizá "impresionistas" en otras ocasiones. Una crónica relatada en un álbum literario-musical que titulé "La música mas hermosa del mundo"-

Fantasía pictórica del destello de la imagen
del personaje de "la niña del vestido blanco"
"Deux Hommes dans la Ville. Theme de Gino",
de Philippe Sarde. Es el mismo tema que aparece entre las primeras partituras de este álbum, aunque en versión de solo piano. Y es el piano, precisamente el personaje del piano, el que se lamenta del camino de los destinos que tuvieron sus amados personajes. Ahora, esa música le lleva a vivir en el universo de su imaginación los escenarios del pasado y la nostalgia de sus ilusiones. Y son los recuerdos los que le mantienen vivo en su soledad. Pues aunque, como decía Gustave Flaubert: "
Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda", en cambio, esos recuerdos "son el único paraíso del cual no puede uno ser expulsado", como dijo el escritor Jean Paul. Y decía Gabriel García Márquez: "Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidarse es difícil para quien tiene corazón". Luego yo añadiría: "Recordar es fácil para quien tiene de cerca las escenas del pasado grabadas en el teatro de su ilusión, Olvidarse es difícil si se convive y se escucha la música de los recuerdos en la imaginación"Quizá el tema "An Early Sunrise", de Randy Edelman, perteneciente al film "Tenías que ser tu", describa musicalmente  a ese paraíso de los recuerdos del cual "uno no puede ser expulsado".  Es un instante musical en el que cobran vida los recuerdos... tal vez de los que formaron parte de los sueños que siempre deseamos se cumplieran.

Imagen nocturna de La Seine, lugar simbólico
de un "encuentro". Una fantasía. Un sueño. 
Son los dos últimos temas, con los que finaliza también este último y definitivo "Volumn 18 y que, como queda subtitulada su "playlist", es "La evocación" a todo el álbum musical. El primero, "Musetta's Waltz", es un tema interpretado por el acordeonista Dominic Caruso, El segundo, "Douce France", adaptación musical que hace el pianista Jean Paques. Dos clásicos que,  identifican, cada uno de ellos, al personaje femenino de la historia. Un broche musical para cerrar felizmente todo un relato turbador e inquietante, unas veces, y enternecedor y conmovedor, otras: aunque siempre en clave romántica, quizá con inevitables tintes melancólicos.

La versión de "Musetta's Waltz", de Dick Hyman, que compuso para "Hechizo de luna", adaptación que hizo de la música de "La Boheme", de Giacomo Puccin,i describe el propósito de un final feliz, como que, después de todo, al final loa sueños se cumplen, quizá algo así como en esa comedia de cine de 1987, aunque en esta particular historia es el tono parisino, con su registro de acordeón, el que desvela los escenarios que llevaron a "la dama del Sena" al recuerdo de aquel viejo encuentro en los lugares en donde se inicia esta crónica literaria y musical. (Clic en los enlaces)

Fantasía nocturna en el marco de La Seine,
cercana al guiño del Douce France de 
En cuanto a la versión de "
Douce France" la adaptación que hace el pianista Paques de la canción popular de Charles Trenet, una de las sintonías más "francisé" que atesora su antología musical, su melodía descubre también, en este caso de forma muy significativa y refiriéndose a Sophie, su afición por acudir al "piano-bar", o al "café jazz", además de su gusto por frecuentar la soledad de una mesa de terraza en la magia del Café Les Deux Magots, en la Place Saint-Germain des Pres.. Y nos decía Bernard, el hermano de Sophrie, que ella solía acudir sola a un club de jazz en un enclave próximo al Sena. Recordemos además, como escribía ya en la crónica de mis relatos, que "Las notas melódicas del piano buscan recuperar recuerdos lejanos, casi perdidos en el olvido, para recrear un nuevo escenario de los sueños". Finalmente, parece que era ese tema, "Douce France", pero en una versión que interpretaba un cantante francesa con uno rasgos en su rostro muy parecidos a los de ella. Una canción muy apropiada para los momentos tan melancólicos que padecía algún tiempo, poco antes de su fatal destino.

Fantasía metafórica del romance idílico que
transmiten las notas melódicas del piano.
La verdad es que, escribiendo estas últimas líneas, no dejo de pensar en cómo me he dejado llevar por la sugerencia de la música, a veces por su hermosa nostalgia, para describir la ilusión, su devenir y el destino de los dos personajes que marcaron el idílico argumento de los libretos de esta historia. La música que, no sólo protagonizó la cuerda sinfónica o la orquestación de muchos de los temas, sino de instrumentos musicales que tomaron identidad para representar a personajes, conocidos aquí como "la dama del Sena" y Sophie, ésta, la única de las dos que identifiqué con su nombre, y que fueron interpretados por el acordeón, el violín o el cello. La música que protagonizó, quizá aún más, el piano con sus notas melódicas y acordes y que, con su tono festivo unas veces, melancólico otras, ha representado a lo largo de capítulos al personaje amigo de las dos damas, y descrito los cuadros escénicos que sucedían en cada uno de los capítulos. Una música que transmitía un mensaje así: "Las notas melódicas del piano buscan recuperar recuerdos lejanos, casi perdidos en el olvido, para recrear un nuevo escenario de sueños".

"¡Señoras y señores, aquí se acaba este cuento, y aacaba la
función!" Dijo mi musa del alma, bajando así el telón.
Y bueno... para terminar este relato de casi veinte años, de un cuento, una semblanza o una ficción, pues ni yo mismo sé muy bien lo que fue, pero que con el pretexto de la música de cine y fusionando el  sentimiento de esa música, la belleza, la ilusión y su poesía, compuse los 
libretos que reuní en lo que llamé mi "álbum literario-musical", les quedo ya aquí este último pensamiento: "Quizá sólo la belleza de la música pueda llevarnos al momento sublime de la inspiración del alma, de su abandono, de hacernos viajar a la poesía de la ensoñación".

Es una fantasía pictórica de "la niña del
vestido blanco"
ANEXO ó APÉNDICE
. Quizá resulta desafortunado titular así este último capítulo de la crónica más nostálgica que he escrito nunca.  Puede sonar como el título final de un escrito de ensayo, algo frío, como ajeno a los sentimientos del autor. Lo cierto es que, después de un mes de la publicación de este última parte, con la que, y con su conclusión, ponía fin a mi álbum-relato-musical, eso sí, sin que desvelara apenas acontecimiento alguno que no fuera dentro de la ficción, he tomado la decisión de descubrir un hecho que supe mucho después del transcurso de parte de lo narrado en mis libretos, aunque casi siempre escrito de forma encubierta.

Aquel suceso estaba relacionado con uno de los personajes de mi historia, el más indefinido y oculto, pero significativo en la razón de mi obra, el más confuso e impreciso, pero nombrado muchas veces con más de un seudónimo: “la dama parisina”, “la dama del Sena”, “la niña del vestido blanco”, o “la dama vestida de azul”. Cierto es que aquel hecho lo conocí casi de forma casual, de alguien que había formado parte de la complicidad, más que de la cercanía, del personaje protagonista de la historia. Había protagonizado un cuento que yo había escrito algunos años antes. Su título, “El cuento de la princesa y el campesino”.

Luego se transformaría en "la dama vestida de azul", pero
aún evitaría descubrir su rostro. 
Evidentemente, esa dama era “la princesa” y éste fue el primer seudónimo con que la identifique en mis relatos. Su personaje “cómplice” era “el hada”, Ella fue quien me contó, aunque fuera del cuento, el secreto que siempre decidió ocultar la heroína de mi historia

Lo cierto es que, en torno a la dama de la historia, siempre hubo algo de misterio, en el transcurso de mis libretos quedó mostrado su comportamiento nostálgico, quizá porque lo justificaba sus desencantos, quizá por un desamor secreto que sufrió. Sus apariciones se movían entre gozosos momentos, quizá los que tuvo en tiempos más lejanos, y entre los que, mucho después, le produjeron su desengaño, su fracaso sentimental, tal vez los que le llevaron al drama de su melancolía. Como autor de una ficción que extraje de una parte de la realidad, nunca pude imaginar las circunstancias infelices que rodeaban a “la dama del vestido blanco”, luego vestida de azul. Nunca pude creer que la verdad de sus sentimientos fueran los que el “hada” de aquella ya lejana “princesa” me confesara, aunque siempre hubo una sospecha de aquella tristeza, pues su melancolía, era conocida por Sophie, el otro personaje de la narración, el más inequívoco y definido, aunque ésta nunca quiso desvelar sus posibles motivos.

La dama vestida de azul sumida en su tristeza
También es cierto que aquella confesión me produjo tal impacto y asombro que tardé mucho tiempo en reconocer la verdad de los secretos sentimientos     que rodeaban a “la dama”. Y así fue, que un día, después que se la llevara “la eternidad” en su cruel destino, el “hada” buena del cuento me confesaría que la “princesa” estuvo siempre enamorada de su “campesino”, desde los tiempos de la recreación de los escenarios de aquel cuento, hasta que definitivamente se fue. Al parecer, ella nunca quiso descubrir sus sentimientos, quizá por discreción, puede que porque supiera que era un amor imposible, o tal vez por temor a la desilusión del rechazo. Nadie supo jamás la verdad, excepto el hada de su cuento y el personaje Sophie de la historia, a quien quizá se lo rebelaría secretamente.

"La dama vestida de azul" se desvanece en el infinit.o

Quizá debería haber mantenido el secreto de un hecho como éste, aunque desde la ficción de la historia relatada en este álbum literario-musical. ¿Hubiera sido suficiente con los guiños sugerentes que han ido apareciendo en el transcurso de los libretos publicados? Pienso que no, pues creo que me debía a mi lealtad a una hermosa historia que protagonizó alguien que personificó una dama de auténtica y honorable dignidad. Tal vez, ella me lo agradecerá desde el infinito. Y en cuanto al autor de los libretos de esta obra literario-musical, es evidente que sólo describirá el secreto como una página más de una crónica escrita entre los colores de la ilusión y una vaga e imprecisa realidad.

La pianista Faranak Shahroozi nos describe con el diálogo
musical de sus notas y acordes la revelación de los secretos
de "la dama enamorada"
 Y como en un recital musical, y para ilustrar ese acontecer no revelado hasta ahora, nada mejor que dejar un “encoré” con dos “bises” y que describirán el significado de esta confidencia que me he propuesto revelar. Son tres temas interpretados al piano, porque tal vez las notas y acordes del piano son las que mejor narran y definen musicalmente la parte más significativa de la historia, y que desvelan ese secreto ya mencionado antes. La autora de las partituras es Faranak Shahroozi, pianista iraní-estadounidense. Es el alma inspiradora de esta compositora la que he elegido para este último libreto de mi relato, porque es además la mejor conexión entre ese significado a que antes me refería y el mensaje que el espíritu de aquella prodigiosa dama hubiera querido transmitir.

Fantasía de "la dama" dispuesta a bailar el tema "Persia"
“Persia” (Clic en el título) es un tema que nos recuerda la etapa de nuestra dama en que la imaginamos bailando aquel “Valse de Prouettes” de Elena Serduke, o uno de aquellos otros valses de Richard Abel. Ciertamente, la música aquí influenciada por el estilo oriental de Faranak, nos trae también aires más propios de una danza andaluza, quizá recordando la época en que los tiempos de aquella “princesa” fueron más felices.  Esta otra versión de “Persia”, con la actuación de una bailarina y animada por la música al piano de la propia pianista persa, os lleva a imaginar a nuestra “princesa” del cuento, para dejarse llevar por las piruetas de la danza oriental.

Al parecer, sería el retrato enmarcado de "la
dama parisina", la eterna princesa del cuento.
El tema Lovestruck (“Enamorada”) nos transmite todo el lirismo del sentimiento que un día ella, "la niña del vestido blanco", luego "la dama vestida de azul", descubre y comienza a turbarle y atormentarla. Se siente atrapada por aquel sentimiento, sabe que está enamorada, pero también que su amor es imposible. Por eso, ha decidido no revelar a nadie su pasión. Es entonces cuando la encontramos en los libretos como "La dama del Sena". Melancólica y sumida en su tristeza, al comprender su terrible descubrimiento, baila su último vals, El vals de las palomas”. Y se produce el momento en el que se entrega a su fantasía y sueña con convertirse en una paloma para volar lejos, muy lejos de su destino, hasta “la eternidad” y a través de un viaje de ida, pero sin vuelta, el que transcurre por el "infinito". Eso sí, parece que la magia de este álbum nos quedó un detalle generoso. De verdad que no pude impedirlo. Si fue repentino o improvisado... quizá no estaba dispuesto, pero el destino quiso dejar aquí ese retrato enmarcado con la imagen de "la dama parisina"(Clic en los 2 títulos) 

El piano nos trae a veces un mensaje que nos transmite
nuestra musa del alma, o quizá la dama de los sueños.
Ha sido el piano, y no el acordeón, cuya música identificaba siempre la esencia del personaje protagonista, el que puso la partitura musical en estos tres últimos temas, porque fueron las notas y acordes de su melodía los que transmitieron su mensaje de complicidad con el autor, desde la recreación de escenarios nostálgicos, envueltos en colores de fantasía, hasta la caída del telón que puso fin a la función del teatro de nuestra imaginación.

Y termino con dos frases que definen muy bien el poder de la música. Una, alguien dijo: "La música es un bálsamo para aliviar nuestras frustraciones, para iluminar nuestros momentos más oscuros y nuestra inadvertida soledad". La otra es de Ricardo Mutti, quien dijo: "Perdámonos en las olas de la música, unas veces, llena de tristezas, otras, de alegría".   

(NOTA. El anexo de este artículo no está incluido en el libro PDF ni en otra versión impresa. Solo aparece en este sitio web)

Bueno, pues... y dijo el viejo Rusty: "Y así fue, que después de tantos años, evocando mis antiguos escenario, en mis relatos y en mis cuentos, en mis visiones y ensueños, terminé pensando, entre una ilusión y un desaliento":                  

"¡Qué será de tu recuerdo, de tu imagen, tu destello.
Tal vez, de su rastro, del color de su pintura,
la nostalgia de su música y la luz de una locura,
de su escenario infinito..., él será tu marco bello!"   

Ángel González "Rusty Andecor"      

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Capítulo anterior de esta última parte y que fue una reflexión de la totalidad de la obra:               

32. Todo se va y se desvanece. Sólo queda el color de la música y la sombra de los recuerdos, que permanecen